miércoles 16 de diciembre de 2009
El problema no fue allarte, el problema es olvidarte, el problema no es tu ausencia, el problema es que te espero, el problema no es problema, el problema es que me duele, el problema no es que mientas, el problema es que te creo, el problema no es que juegues, el problema es que es con migo, si me gustaste por ser libre, quien soy yo para cambiarte, el problema no es quererte, es que tu no sientas lo mismo, y como desaserme de ti si no te tengo como alejarme de ti si estas tan lejos, como encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos.
domingo 2 de agosto de 2009
Un pacto para vivir, odiandonos sol a sol revolviendo más, en los restos de un amor, con un camino recto, a la desesperación desenlace en un cuento de terror. Seis años así escapandome a otro lugar con mi fantasía buscando otro cuerpo, otra voz, fui consumiendo infiernos para salir de vos, intoxicado loco y sin humor. Si hoy te tuviera aquí cuando hago esta canción me sentirías raro no tengo sueño, mi panza vibra tuve un golpe energético milagro y resurrección, y eso que estaba tieso, bajo control . El poder siempre manda si para tenerte aquí había que maltratarte ! no puedo hacerlo, sos mi dios te veo, me sonrojo y tiemblo qué idiota te hace el amor, y hoy quiero darle rienda a esta superstición un pacto para vivir.
domingo 26 de julio de 2009
Pimpollo quiero hablarte, y a solas, porque quiero más que decirte cosas, mostrarme por dentro. Pimpollo de mi alma yo sé que tu silencio más que palabras lindas necesita un espejo, si bien yo soy tu padre, y eso me da derechos, sé que a tu edad no valen algunos argumentos, que sobran ciertas frases, y hace falta el ejemplo, por eso me conformo con que me creas sincero.
Claro que yo debiera ser más amigo, tengo que estar más cerca tuyo de vez en cuando al menos, y sobre todo ahora, Pimpollo, en este tiempo en que tu sangre joven busca su derrotero, y se te van los ojos al país de los sueños, y se quedan tus manos para escribir recuerdos, ahora que en mi alma también hay algo nuevo algo que no quisiera decirte que son “celos” porque sabrás, Pimpollo que aunque no lo demuestro, y aunque de la impresión de estar solo en los pesos, me preocupan tus pasos y te sigo de lejos. Si supieras las noches, que te pienso, y te pienso, lo hablamos con tu madre, la pobre según veo vive más el problema, sufre tu crecimiento da vueltas con ustedes, y lleva todo el peso de la casa, yo, a veces, parezco un forastero y es que, yo fui educado de otra forma, otro tiempo, te mentiría si te digo que no temo, si al no hallar las palabras muchas veces me muerdo, y me trago las ganas de contarte mis miedos, porque los hombres, somos así ¡de carne y hueso! Pimpollo, somos luz y sombra al mismo tiempo, llevamos en nosotros algo así como un fuego, una chispa sagrada, madre de tanto incendio. Ustedes, las mujeres en cambio, llevan dentro un manantial sagrado y es que Dios mismo ha puesto, en el cántaro tibio de sus hermosos cuerpos el agua de la vida, un grandioso misterio, por eso es que te pido, o mejor te recuerdo, la vida es un camino, tenés que recorrerlo, acordarte que abundan los entretenimientos. ¡No juegues con la vida! ¡Cuidado con el fuego! No quiero que te quedes mirando mis defectos, ni quiero que me busques en los rostros ajenos, tenés que preocuparte de hallar tu compañero, que ya dejó a los suyos, y viene hacia tu encuentro. Salí de vos, te invito a que hagas un esfuerzo, larga esos colibríes que hay en tus ojos nuevos, y recorre horizontes ¡andate hasta otros cielos!, conoce otros paisajes, ¡si es tuyo el universo!. Llénales de preguntas al río, al sol, y al viento, habla con los caminos, te dirán lo que vieron, son mis viejos amigos y te irán repitiendo: los que buscan encuentran, no te apures que hay tiempo. Y es cierto, es mi experiencia lo poquito que tengo, que le gané a la vida, mira alrededor nuestro, nada se hace de golpe la dicha es un secreto. ¡Hacer todas las cosas a su debido tiempo! Ya vas a ver, Pimpollo, ¡qué hermoso es todo eso! tendrás ganas de darte, y es que podrás hacerlo, porque para ese entonces ya volverás sabiendo, que el amor, solamente el amor, da derechos, pero el amor, Pimpollo, recordalo, no es ciego, tiene luz en los ojos, y te sirve de espejo, te toma de las manos, y lo sentís adentro, entrecerrás los ojos ¡y estás tocando el cielo! Perdóname, Pimpollo, me inspiro, y me voy lejos, no sé si es el cariño o estoy quedando viejo, debía y no sabía como serte sincero, ya ves, quise mostrarte, como estás aquí adentro, y ahora que ya dije lo que padezco y siento quisiera regalarte dos cosas: ¡Una!, el riesgo de equivocarte la otra, una frase, un secreto: Ama y ¡Haz lo que quieras, Pimpollo... Yo te quiero!
Claro que yo debiera ser más amigo, tengo que estar más cerca tuyo de vez en cuando al menos, y sobre todo ahora, Pimpollo, en este tiempo en que tu sangre joven busca su derrotero, y se te van los ojos al país de los sueños, y se quedan tus manos para escribir recuerdos, ahora que en mi alma también hay algo nuevo algo que no quisiera decirte que son “celos” porque sabrás, Pimpollo que aunque no lo demuestro, y aunque de la impresión de estar solo en los pesos, me preocupan tus pasos y te sigo de lejos. Si supieras las noches, que te pienso, y te pienso, lo hablamos con tu madre, la pobre según veo vive más el problema, sufre tu crecimiento da vueltas con ustedes, y lleva todo el peso de la casa, yo, a veces, parezco un forastero y es que, yo fui educado de otra forma, otro tiempo, te mentiría si te digo que no temo, si al no hallar las palabras muchas veces me muerdo, y me trago las ganas de contarte mis miedos, porque los hombres, somos así ¡de carne y hueso! Pimpollo, somos luz y sombra al mismo tiempo, llevamos en nosotros algo así como un fuego, una chispa sagrada, madre de tanto incendio. Ustedes, las mujeres en cambio, llevan dentro un manantial sagrado y es que Dios mismo ha puesto, en el cántaro tibio de sus hermosos cuerpos el agua de la vida, un grandioso misterio, por eso es que te pido, o mejor te recuerdo, la vida es un camino, tenés que recorrerlo, acordarte que abundan los entretenimientos. ¡No juegues con la vida! ¡Cuidado con el fuego! No quiero que te quedes mirando mis defectos, ni quiero que me busques en los rostros ajenos, tenés que preocuparte de hallar tu compañero, que ya dejó a los suyos, y viene hacia tu encuentro. Salí de vos, te invito a que hagas un esfuerzo, larga esos colibríes que hay en tus ojos nuevos, y recorre horizontes ¡andate hasta otros cielos!, conoce otros paisajes, ¡si es tuyo el universo!. Llénales de preguntas al río, al sol, y al viento, habla con los caminos, te dirán lo que vieron, son mis viejos amigos y te irán repitiendo: los que buscan encuentran, no te apures que hay tiempo. Y es cierto, es mi experiencia lo poquito que tengo, que le gané a la vida, mira alrededor nuestro, nada se hace de golpe la dicha es un secreto. ¡Hacer todas las cosas a su debido tiempo! Ya vas a ver, Pimpollo, ¡qué hermoso es todo eso! tendrás ganas de darte, y es que podrás hacerlo, porque para ese entonces ya volverás sabiendo, que el amor, solamente el amor, da derechos, pero el amor, Pimpollo, recordalo, no es ciego, tiene luz en los ojos, y te sirve de espejo, te toma de las manos, y lo sentís adentro, entrecerrás los ojos ¡y estás tocando el cielo! Perdóname, Pimpollo, me inspiro, y me voy lejos, no sé si es el cariño o estoy quedando viejo, debía y no sabía como serte sincero, ya ves, quise mostrarte, como estás aquí adentro, y ahora que ya dije lo que padezco y siento quisiera regalarte dos cosas: ¡Una!, el riesgo de equivocarte la otra, una frase, un secreto: Ama y ¡Haz lo que quieras, Pimpollo... Yo te quiero!
sábado 25 de julio de 2009
No es tiempo para hacer un cambio, simplemente relájate, tómalo con calma. Todavía eres muy joven, eso juega en tu contra, hay tanto que tienes que saber. Encuentra un muchacho, establécete, si quieres puedes casarte. Mírame, yo soy viejo, pero estoy contento. Yo fui como tu, y sé que no es fácil, con tranquilidad puedes encontrar lo que buscas. pero toma tu tiempo, piensa mucho, piensa en todo lo que tienes. Por ti estas cosas estarán aquí mañana, pero puede que tus sueños ya no. Siempre es lo mismo, la misma vieja historia. Desde el momento en que pude hablar se me ordenó que escuchara ahora es mi turno y sé que tengo que marcharme. Yo sé que me tengo que ir. Todas las veces que lloré y guardé todas las cosas que llevo dentro, es duro, pero es más difícil ignorarlo. Si ellos tuvieran razón, yo estaría de acuerdo, pero es a ellos a quien conoce y no a mí. Hay una manera ahora y sé que tengo que marcharme. Yo sé que me tengo que ir. Quédate, Quédate, Quédate, ¿Por qué debes irte y tomar esta decisión solo?
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